viernes 22 de enero de 2010

Cincuenta y siete obras participan en el Premio Internacional de Investigación sobre la Emancipación



Por: Prensa Cerlarg
Fecha de publicación: 22/01/10

21 de enero de 2010.- Cincuenta y siete trabajos de investigación están participando en la I Edición del Premio Internacional de Investigación sobre la Emancipación, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Celarg, que será entregado el próximo 19 de abril, día en el cual se conmemora el Bicentenario de la Independencia de nuestro país.

El jurado, integrado por Ana Esther Ceceña, Alba Carosio y Alberto Rodríguez Carucci, deberá deliberar en Caracas para seleccionar al ganador de este galardón, cuyo propósito es contribuir al conocimiento y reflexión crítica sobre los diversos procesos de emancipación en los ámbitos político, económico, cultural, y de género.

El Premio se concederá al autor o autora del mejor trabajo de investigación inédito y consistirá en medalla de oro, diploma, la cantidad de cincuenta mil dólares ($ 50.000) o su equivalente en moneda nacional y la publicación de su trabajo a través de Monte Ávila Editores. Los primeros tres finalistas tendrán derecho a la publicación de sus obras a través del fondo editorial de la Fundación Celarg.

Los trabajos fueron enviados por sus autores a través del correo electrónico. En un archivo aparte identificado con el seudónimo utilizado, se solicitó la siguiente información: nombre, documento de identidad o acreditativo de la nacionalidad del autor (escaneado), dirección postal, teléfono, y dirección electrónica, así como el título de la obra concursante y el seudónimo del autor junto con un breve currículo. El plazo de admisión de obras finalizó el pasado 31 de diciembre de 2009. La lista de participantes puede ser consultada en la página Web: http://www.celarg.gob.ve

Aquel inolvidable enero


Por: Jerónimo Carrera

Para todos los venezolanos que los vivimos, estoy seguro, han resultado de los más inolvidables esos días sumamente agitados de aquel mes de enero del año 1958, y no simplemente por haberse producido entonces una puesta en fuga del guachimán de turno, Marcos Pérez Jiménez. Algo que en estos países del traspatio yanqui ocurre con frecuencia, por lo general en una operación de relevo de guardia a cargo de otro grupo militar, pero por la participación esa vez, en modo extraordinario, de las masas populares.

En efecto, la salida de dicho guachimán no fue el producto de un golpe de Estado ni nada parecido. Por eso creo que vale la pena analizar a fondo ese proceso en toda su complejidad, y empezar por señalar la escasa preparación intelectual y la cobardía personal del hombre que los monopolios yanquis tenían en Miraflores.

Esa etapa dictatorial había comenzado el 24 de noviembre de 1948, al ser sustituido el novelista Rómulo Gallegos por una junta militar, en la cual Pérez Jiménez no se atrevió a encabezarla sino que puso a un pelele, Carlos Delgado, por un tiempo. A la muerte accidental de éste, cuando se negaba a renunciar, el 13 de noviembre de 1950, la asesoría política de Laureanito Vallenilla salvó a la tal junta militar de un desastre.

Luego desde Washington le pusieron una tercera pata a la mesa de esa dictadura, enviando para acá a un policía nato, Pedro Estrada, y eso fue lo que permitió su prolongación hasta enero de 1958. Con lo cual se produjo, también, un notable cambio en la orientación represiva de dicha dictadura a partir de 1953, pasando los comunistas a ser el objetivo principal de la represión. Pues había que preparar el terreno para poder celebrar en Caracas, según lo acordado en 1948 en Bogotá, en los momentos cuando mataron a Gaitán, la siguiente Conferencia de las llamadas Interamericanas, la Décima, que se efectuó aquí del 1° al 28 de marzo de 1954 con la presencia del todopoderoso John Foster Dulles.

La ola represiva que desató el criminal Pedro Estrada contra el Partido Comunista alcanzó entonces, por ejemplo, a nuestro ahora casi olvidado pero extraordinario dirigente Eduardo Gallegos Mancera, torturado y mantenido preso hasta el 23 de enero de 1958, igual que el gran Jesús Faría y otros destacados comunistas. En cambio, para esa etapa final los yanquis reunieron a Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, allá en el norte, y pusieron a estos tres a firmar lo que se llamó el Pacto de Nueva York, que después del 23 de enero se rebautizó como Pacto de Punto Fijo para criollizarlo un poco.

Lo curioso –pero no sorprendente- es que actualmente se busca, en la TV y la prensa mercenaria, borrar lo más posible el papel del PCV en aquella tremenda lucha de años contra Pérez Jiménez y su pandilla de asesinos. Se le atribuyen méritos excesivos a los pocos militares que a última hora, como siempre, se le alzaron cuando la alta jerarquía de la Iglesia Católica y el Departamento de Estado dieron su visto bueno, disgustados entre otras cosas por el manto de protección que el dictador le había otorgado un poco antes a un colega suyo en desgracia, el argentino Juan Domingo Perón, excomulgado por haber él permitido a sus partidarios que saquearan unas iglesias en Buenos Aires.

En fin, por ejemplo, nada se dice de Héctor Rodríguez Bauza, el secretario general de la juventud comunista, y su papel en todas aquellas jornadas. Como tampoco de lo hecho por Alberto Lovera, ese gran camarada, para preparar el toque de corneta a las 12 del día, de aquel decisivo 21 de enero, que aterrorizó al cobarde Pérez Jiménez y a su policía.

Lo del 23 fue una consecuencia inmediata de ese toque de corneta del 21, que sacudió a Caracas y produjo una gran insurrección popular. Una auténtica revolución, sin saqueos ni nada parecido, pero que la dirección que teníamos entonces en el PCV no entendió y por eso dejamos pasar el tren revolucionario. Toda una lección….

Gobierno nacional garantiza seguridad laboral a empleados de Éxito


Por: Agencia Bolivariana de Noticias
Fecha de publicación: 22/01/10

Caracas, 21 de enero de 2010.- Luego de iniciado el proceso de expropiación a los hipermercados Éxito, los trabajadores tendrán garantizado el cobro de sus salarios, así como de todos los beneficios laborales que por ley les corresponden.

Así lo afirmó el ministro del Poder Popular para el Comercio, Eduardo Samán en una entrevista en el programa Contragolpe que transmite Venezolana de Televisión.

Explicó que serán los trabajadores los responsables de coordinar las labores en el comercio hasta que sean reformados los estatutos internos para integrarse al Corporación de Mercados Socialista. (Comerso).

Señaló que los trabajadores que habían sido despedidos injustificadamente y que tenían una orden de reenganche del ministerio del Poder Popular para el Trabajo y Seguridad Social serán reincorporados, medida que no había sido acatada por la empresa.

El ministro resaltó que la medida, aunque objeto de campañas de rumores infundados, es totalmente acertada, pues en el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis) mantenía varios expedientes abiertos en contra de esta empresa por la comisión de delitos de especulación además de un largo historial de incumplimientos con los trabajadores.

Agregó que las tiendas continuarán trabajando con total normalidad.

En medio de las negociaciones entre el grupo francés Casino y representantes del Gobierno Nacional, el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Valero han manifestado su preocupación por la decisión de expropiación y las acusaciones de especulación.

Con relación a ello, el ministro Samán respondió que se está tratando de realizar lo más transparente posible el proceso de expropiación con la intención de evitar malentendidos.

Casino controla en Venezuela el 67,1% del capital de Cativen, filial que gestiona seis supermercados Exito y 35 supermercados Cada.

jueves 19 de noviembre de 2009

!ASISTE!

miércoles 11 de noviembre de 2009

La anexión de Colombia a Estados Unidos



Fidel Castro Ruz


Cualquier persona medianamente informada comprende de inmediato que el edulcorado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos”, firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos.

El acuerdo pone en aprietos a teóricos y políticos. No es honesto guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca. Se trata del pueblo colombiano, abnegado, trabajador y luchador. Busqué en el largo mamotreto una justificación digerible, y no vi razón alguna.

En 48 páginas de 21 líneas, cinco se dedican a filosofar sobre los antecedentes de la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar. Todas se basan en los acuerdos suscritos con Estados Unidos después del asesinato del prestigioso líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, y la creación de la Organización de Estados Americanos, el 30 de abril de 1948, discutida por los Cancilleres del hemisferio, reunidos en Bogotá bajo la batuta de Estados Unidos los días trágicos en que la oligarquía colombiana tronchó la vida de aquel dirigente y desató la lucha armada en ese país.

El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos, en abril de 1952; el relacionado con “una Misión del Ejército, una Misión Naval y una Misión Aérea de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos”, suscrito el 7 de octubre de 1974; la Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, de 1988; la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de 2000; la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, de 2001, y la Carta Democrática Interamericana; la de Política de Defensa y Seguridad Democrática, y otras que se invocan en el citado documento. Ninguna justifica convertir un país de 1 141 748 kilómetros cuadrados, ubicado en el corazón de Suramérica, en base militar de Estados Unidos. Colombia posee 1,6 veces el territorio de Texas, segundo Estado de la Unión en extensión territorial, arrebatado a México, que después sirvió de base para conquistar a sangre y fuego más de la mitad de ese hermano país.

Por otro lado, han transcurrido ya 59 años desde que soldados colombianos fueron enviados a la distante Asia para combatir junto a las tropas yankis contra chinos y coreanos en octubre de 1950. Lo que el imperio pretende ahora es enviarlos a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961.

Durante más de un año y medio, antes de la invasión, el gobierno yanki promovió, armó y utilizó las bandas contrarrevolucionarias del Escambray, como hoy utiliza a los paramilitares colombianos contra Venezuela.

Cuando el ataque de Girón, los B-26 yankis tripulados por mercenarios operaron desde Nicaragua, sus aviones de combate eran transportados hacia la zona de operaciones en un portaaviones, y los invasores de origen cubano que desembarcaron en aquel punto venían escoltados por buques de guerra y la infantería de marina de Estados Unidos. Hoy sus medios de guerra y sus tropas estarán en Colombia, no sólo como una amenaza para Venezuela sino para todos los Estados de Centro y Suramérica.

Es realmente cínico proclamar que el infame acuerdo es una necesidad de la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo internacional. Cuba ha demostrado que no se necesitan tropas extranjeras para evitar el cultivo y el tráfico de drogas y mantener el orden interno, a pesar de que Estados Unidos, la potencia más poderosa de la tierra, promovió, financió y armó durante decenas de años las acciones terroristas contra la Revolución Cubana.

La paz interna es prerrogativa elemental de cada Estado; la presencia de tropas yankis en cualquier país de América Latina con ese propósito es una descarada intervención extranjera en sus asuntos internos, que inevitablemente provocará el rechazo de su población.

La lectura del documento demuestra que no sólo las bases aéreas colombianas se ponen en manos de los yankis, sino también los aeropuertos civiles y en definitiva cualquier instalación útil a sus fuerzas armadas. El espacio radioeléctrico queda también a disposición de ese país portador de otra cultura y otros intereses que nada tienen que ver con los de la población colombiana.

Las Fuerzas Armadas norteamericanas disfrutarán de prerrogativas excepcionales.

En cualquier parte de Colombia los ocupantes pueden cometer delitos contra las familias, los bienes y las leyes colombianas, sin tener que responder ante las autoridades del país; a no pocos lugares llevaron los escándalos y las enfermedades, como hicieron con la base militar de Palmerola, en Honduras. En Cuba, cuando visitaban la neocolonia, se sentaron a horcajadas sobre el cuello de la estatua de José Martí, en el Parque Central de la Capital. La limitación relacionada con el número total de soldados puede ser modificada por solicitud de Estados Unidos, sin restricción alguna. Los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales concedidas llevarán cuantos tripulantes requieran, y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones.

El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos de 10 años, y nadie puede modificarlo sino al final de cada período, advirtiéndolo un año antes. ¿Qué hará Estados Unidos si un gobierno como el de Johnson, Nixon, Reagan, Bush padre o Bush hijo y otros similares, recibe la solicitud de abandonar Colombia? Los yankis fueron capaces de derrocar decenas de gobiernos en nuestro hemisferio. ¿Cuánto duraría un gobierno en Colombia si anunciara tales propósitos?

Los políticos de América Latina tienen ahora ante sí un delicado problema: el deber elemental de explicar sus puntos de vista sobre el documento de anexión. Comprendo que lo que ocurre en este instante decisivo de Honduras ocupe la atención de los medios de divulgación y los Ministros de Relaciones Exteriores de este hemisferio, pero el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos.

No albergo la menor duda sobre la reacción de los pueblos; sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia!

El mundo enfrenta hoy graves y urgentes problemas. El cambio climático amenaza a toda la humanidad. Líderes de Europa casi imploran de rodillas algún acuerdo en Copenhague que evite la catástrofe. Presentan como realidad que en la Cumbre no se alcanzará el objetivo de un convenio que reduzca drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero. Prometen proseguir la lucha por alcanzarlo antes de 2012; existe riesgo real de que no pueda lograrse antes de que sea demasiado tarde.

Los países del Tercer Mundo reclaman con razón a los más desarrollados y ricos cientos de miles de millones de dólares anuales para costear los gastos de la batalla climática.

¿Tiene algún sentido que el gobierno de Estados Unidos invierta tiempo y dinero en construir bases militares en Colombia para imponer a nuestros pueblos su odiosa tiranía? Por ese camino, si un desastre amenaza al mundo, un desastre mayor y más rápido amenaza al imperio, y todo sería consecuencia del mismo sistema de explotación y saqueo del planeta.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 6 de 2009
10 y 39 a.m.

Venezuela rechaza comunicado de Colombia porque refleja la hipocresía de la oligarquía neogranadina


Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)

Caracas 09 de noviembre 2009.- Venezuela, a través de un comunicado del Ministerio para Relaciones Exteriores, calificó como inmoral el último comunicado de la Presidencia de la República de Colombia, porque refleja la hipocresía de la oligarquía neogranadina.

A continuación el texto completo del comunicado emitido por la Cancillería venezolana:

“Inmoral, es el comunicado emitido por la Presidencia de la República de Colombia el 8 de noviembre de 2009, en tanto refleja la hipocresía que caracteriza a la oligarquía colombiana, particularmente cuando se trata de su relación con países independientes y soberanos como la República Bolivariana de Venezuela.

El Gobierno de Uribe miente, pues es responsable del único acto de guerra registrado en la historia reciente de nuestro continente, cuando el ejército colombiano, con apoyo estadounidense, bombardeó e invadió el territorio “hermano” del Ecuador, el 1º de marzo de 2008.

El Gobierno de Uribe miente, pues ha quedado demostrado que el acuerdo que oficializa la ocupación militar estadounidense de Colombia tiene por objetivo proyectar la dominación estratégica del imperio sobre Suramérica, permitiendo operaciones militares de amplio espectro en toda la región.

El Gobierno de Uribe intenta destruir, a 200 años de la heroica gesta independentista, la obra que el Libertador Simón Bolívar selló a orillas del Orinoco, cuando fundó Colombia como República independiente y soberana; entregándola y convirtiéndola en una base militar que amenaza la paz y la estabilidad del continente.

El Gobierno de Colombia se ha burlado y ha desconocido los organismos regionales encargados de tratar este tema. A pesar de ello, el Gobierno bolivariano de Venezuela está dispuesto a debatirlo en el seno del Consejo Suramericano de Defensa o en cualquier otro escenario multilateral, y a llevar la verdad de Venezuela sobre las bases militares estadounidenses y la amenaza a la paz del gobierno de Colombia”.

Presidente Chávez ordenó la expropiación de la Industria Nacional de Artículos de Ferretería (INAF)

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